Lo buscaron durante casi cinco meses hasta que lo capturaron. Pero el acusado de un homicidio ocurrido en abril, considerado peligroso por la Policía, se escapó ayer del hospital Padilla, donde había sido llevado por pedido del propio detenido.
La fiscala Adriana Giannoni lo acusó de un crimen ocurrido el 14 de abril. Ese día, Francisco Albornoz, de 25 años, fue ultimado de un balazo en el barrio San Fernando, al sur de la capital. Pese a que la familia de la víctima había identificado a otra persona por el ataque, los investigadores señalaron a Gonzalo Piris como posible autor del crimen.
El sospechoso, según confirmaron fuentes policiales, sería uno de los “soldaditos” (custodios) que trabajaban para un transa de la zona con el que Albornoz había tenido problemas. Piris desapareció del barrio y los pesquisas supusieron que había huido de la provincia.
Después de cuatro meses, un fiscal de Monte Quemado, en Santiago del Estero, se comunicó con Giannoni para avisarle que en esa localidad habían detenido a un tucumano por robo y que, al pedir su planilla de antecedentes, figuraba que tenía un pedido de captura por homicidio. A fines de setiembre fue extraditado a nuestra provincia.
Después de que se le imputara el homicidio de Albornoz y que se le dictara la prisión preventiva, la fiscala pidió que Piris fuese trasladado al penal de Villa Urquiza porque consideraba que se trataba de un preso peligroso. Por falta de cupo, el detenido fue alojado transitoriamente en la comisaría de San Pablo.
El custodio fue al baño
El lunes por la noche, Piris llamó al guardia de esa dependencia policial para avisarle que se había tragado la cuchilla de una máquina de afeitar. El personal policial recibió la orden de la Justicia de que fuera trasladado al Padilla.
Luego de que se le hicieron los estudios, se confirmó que tenía un objeto de metal en la zona estomacal, por lo que se dispuso que continuara en observación. Piris quedó a cuidado de un policía de la comisaría de San Pablo. El uniformado, según consta en las actuaciones, aprovechando que el detenido se encontraba dormido, decidió ir al baño. Cuando regresó, se dio cuenta de que había desaparecido.
La Justicia inició una investigación en contra del efectivo, pero hasta el cierre de esta edición no se había ordenado su aprehensión. Sí se confirmó que la fuerza inició un sumario administrativo en su contra y en las próximas horas se definirá si es puesto en disponibilidad.